El indio Mott

El indio Mott

-Tomá asiento.

Me acerca una silla con un almohadoncito. Dejo el paraguas junto a ella. Me ofrece una toalla. Así de fuerte está lloviendo.

-¿Ves? Esto es lo que a mí me gusta.

Don Juan, como le dice la gente del barrio, mira para arriba. Al fogonazo le sigue el sonido del trueno. Una cortina de se desliza sin pausa por los vidrios del patio. Chilla la caldera sobre la hornalla  y el indio acomoda el mate.

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