Amigos imaginarios

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Liniers: un capo.

“Los muchachos”, así los llamamos cariñosamente los adultos de la casa. Son todos amigos de Julieta, y al parecer son una comitiva importante que raya la decena. A veces están en armonía y se quedan conversando con ella hasta altas horas de la madrugada. Al otro día se complica para levantarse e ir al jardín, pero los amigos son así, no conocen de horarios cuando la charla es buena.

No siempre está todo en perfecto equilibrio. A veces hay que soportar largas jornadas de exorcismo, por decirlo de alguna forma, durante las cuales discuten acaloradamente y ella los echa para siempre de la casa con una lapicera mágica que ostenta una pluma superpoderosa en la punta.

Pero en general son buenísimos y están por todas partes. En su cama, en la cama de la hermana y en el baño. Incluso viajan con nosotros en el auto. Es complicado arrimar a alguien hasta su casa porque Julieta tiene que hacerle espacio entre “los muchachos” y soportar ir “todos apretados” en el asiento de atrás.

Como habitantes de una casa del 1900 nos preocupamos con las primeras tertulias nocturnas, temimos estar incomodando a toda una dinastía de espíritus malhumorados. Pero resulta que los muchachos un día son zombies con la lengua afuera y los ojos desencajados, pero a la semana siguiente se llaman igualito que los compañeros del jardín o son una familia muy parecida a la nuestra que se queda en casa mientras nosotros trabajamos o vamos a la feria.

Lo cierto es que Julieta es la dueña y señora de esa realidad transparente, arma y desarma los conflictos a su antojo, invita y expulsa con ilimitado poder a su séquito de seres inmateriales. A veces incluso los dibuja o les compone insólitas canciones que canta a voz en cuello.

Ella aclara que no son “muchachos” sino sus “amigos imaginarios” pero sospechamos que esa aclaración es un artilugio para calmar a los adultos y que la dejen imaginar en paz.

Todavía tiene cuatro años. Vamos a esperar un poco más para empezar a preocuparnos. Después de todo, quién pudiera tener tal dominio, se debe sentir toda una monarca en su trono de fantasía. Nunca está sola, porque ellos aparecen a su real antojo. Eso sí, hacerlos desaparecer a veces cuesta una faena que la deja exhausta y con los cachetes colorados de tanto correr por toda la casa.

Seguiremos viajando todos apretados en el auto y pidiéndole a Julieta que por favor hablen más bajo de noche y no se duerman tan tarde que al otro día hay que madrugar.

Y mientras no interfiera demasiado con la vida cotidiana, que vivan los amigos imaginarios, los mundos invisibles, las realidades paralelas, todo lo que solo se puede ver y tocar con el pensamiento.

 

amigos-imaginarios

Está en inglés, pero se entiende perfecto ¿no?

 

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2 comentarios en “Amigos imaginarios

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